Mª Belén Chueca Izquierdo

Figura atada, 1972. Con una precisa utilización de los elementos puramente pictóricos venida del excelente manejo de la geometría y la matemática a través de estructuras logaritmicas nos habla de las ataduras de la mujer. Pensemos en la fecha de ejecución del cuadro en ese momento de la historia de España las mujeres comenzaban a dar los primeros pasos de liberacion hacia la igualdad. Egido trata este tema con la sutileza de imbricar elementos formales, que nos remiten a otra de sus series las Ventanas antropormorfas, con una marcada figuracion que no presenta la distorsión que encontramos en el grupo Del rito del amor precisamente por el uso proporcionado que le otorga la geometria. Si observamos los pezones, uñas, ojos forman un trapecio. De esa cara saldran las serigrafias y orbitando los elementos del rostro humano obtendrá los insectos con aspecto de mantis en los años noventa a las que llamará sus Serigrafías manipuladas. Podríamos seguir ampliando el concepto como de hecho se muestra en alguna obra reciente y los resultados son brillantes y cada vez mas innovadores, conservando siempre ese poder de retrotraernos en el tiempo para encontrar los tesoros del pasado.

Mª Belén Chueca Izquierdo

Otro de los cuadros que pertenece a esta temática: es Aleph-man, 1973, también la figura representada, si lo recordamos, se esta liberando de unas ataduras pintadas en la tabla como líneas casi invisibles que mantienen la tensión y otorgan el equilibrio de un precioso hallazgo: el sosiego del encuentro con el Yo. En el Museo Nacional Centro de Arte contemporáneo Reina Sofía de Madrid se encuentra otra de las joyas de esta temática de mujeres atadas y liberadas el cuadro titulado Gamma-woman, 1973.

Mª Belén Chueca Izquierdo

Andrógino y genitalidad con gorgojo geometricófago, 1974, una obra que abre la puerta a otro grupo denominado Triangulaciones antropomorfas apunta ya el germen de la futura investigación formal en diversos sopores así como de la temática, la reflexión sobre lo humano, el papel de la mujer en la sociedad, la sexualidad, la valoración critica y personal sobre el género masculino y femenino con la complejidad que este debate genera. El estudio de las formas y símbolos que se imbrican en el cuadro para acentuar ia composición triangular; un recurso que Egido retomará de sus investigaciones anteriores en los años sesenta, constituirá otra cantera de trabajo que se reflejará en obras posteriores.

Mª Belén Chueca Izquierdo

Sexual simetría, 1975. Egido denomina esta obra Dibuadro por la simbiosis técnica, que se da entre el dibujo y el cuadro. La tematica expresa la carencia que siempre existe en el amor; una fractura, algo que falta, de ahí que las figuras esten contrapuestas. Figuras unidas por Eros pero separadas por los laberintos que esconden sus rostros, características estas de todas las obras de todo el grupo: Del rito del amor. En este caso en concreto son dos hombres. Egido contempla dentro de este grupo distintas combinaciones tanto homosexuales como heterosexuales porque de lo que nos está hablando al fin y al cabo es de obra la integración de distintos alfabetos como búsqueda de una dialéctica que acerque la obra al espectador. Retoma ciertos elementos matéricos y texturales, piezas de madera láminas de chapa que nos refieren al mecanicismo, la tecnologia, al mundo real circundante. Los temas son variados y en ocasiones provocadores e irónicos al servicio de una idea. El concepto de integración tan opuesto al de ismo está presente en los distintos grupos que realiza en esta década más explícitamente en el grupo denominado Transgresión desde lo incorrecto en el que con una fuerte carga irónica trabaja esta idea de la integración de diferentes tendencias o alfabetos dando un resultado, cuando menos provocador; que invita a la reflexión de distintos aspectos de la realidad. No disponemos en esta muestra de ninguna pieza aunque estos trabajos representan un buen número de obras realizadas en los años ochenta. Otra obra de esta década con una concepción distinta de ejecución es Ni atornilla ni desatornilla sino todo lo contrario de 1986, de nuevo la teoría esférica se manifiesta en una resolucion renovada cuyo referente iconográfico puede verse en la sala en la obra de los setenta Situación alfa: ¡Rindete! y en Estuche para coprolito exquisito también de los setenta. La utilización del dibujo tecnico y lineal se ejecuta con una maestría impecable muy característica en el modo de trabajar de su autor. La geometría matemática está presente y crea un juego visual en el plano en el acto imposible de la acción que no está desempeñando la figura en su ejercicio.

Mª Belén Chueca Izquierdo

Rosa caníbal, 1990. Nos llama la atención el movimiento de esta obra, dinámico como la acción que representa al tema. La composición cobra todo el protagonismo y se enfatiza con la ausencia de color; el poder de las tintas negras sobre el blanco dota a esta obra de un gran expresionismo.

Mª Belén Chueca Izquierdo

Mariposa rapaz se dispone a merendar, 1989-90. Si analizamos esta obra podemos interpretar muchos de los elementos que han estado presentes en distintos momentos de la pintura de Egido. El pajarito presente en las obras de los años cincuenta, las alas con las reminiscencias del op-art, la integración de la geometria, la manipulación gestual de las serigrafias de los setenta y de nuevo le ironia terrible en la transformación de esa mariposa que se asomaba en los paisajes híperenmarcados con la sutileza de su nombre a la metamorfosis kafkiana de la mariposa rapaz que se dispone a merendar. ¿Es ese pajarito nuestro autor y su obra convertidos en merienda? ¿O es la mariposa metamorfoseada a lo largo de su tiempo? Creo que podemos contestar con el silencio del espectador que contempla un ocaso.

Mª Belén Chueca Izquierdo

Pero el concepto se sigue superando en Good bye butterfly, 1996, una obra que en su pleno desarrollo tiene más de ocoho metros y que aquí solo se muestra uno de sus elementos modulo-eje. Nos proporciona de nuevo una ventana en el tiempo en la que reconocemos alguna de las iconografías del pasado, es claro el referente del cuadro El florero mecánico, 1970, expuesto en la Galería Gavar. En la lectura actual el despliegue de los elementos se desarrolla en proporciones logaritmicas. Si nos olvidamos del análisis meramente plástico e iconográfico del que podríamos escribir mucho, observamos aquí una de sus obras Extendidas, Extended Works; proyectables en el espacio. El concepto sale de los márgenes del cuadro y se propaga en la tridimensionalidad de la sala. Algunas de sus obras más recientes son espectaculares en este sentido. El ente ausente representado en esa silla vacia espera su oportunidad para contarnos el final del cuento, es a la vez pecador y penitente de lo que contempla.

Mª Belén Chueca Izquierdo

El resto de la obras que se presentan en las salas constituyen otro bloque coherente en el que el grueso lo conforma la obra a papel y el trabajo del collage que integra distintas materias que sirven a la historia de cada cuadro, los colores se acentúan y el expresión tanto gestual como plástica se enfatiza en la geografía de cada composición. Un atropello very guay, 1993, Barbaooa nuclear, 1994, Ella está liada mosqueada, Sex trajín on the catre orange, Spiderwoman echando leches en todas ellas el espectador encontrará claves para entender mediante el humor o la ironía que desprenden estas obras, un lenguaje conocido que consigue provocarnos al menos cierta complicidad en el guiño que Egido nos hace con sus mensajes y factura plástica.

Manuel Egido Campos

"ALEPH-MAN" EL CUADRO.

153 x 172 cms. 1973

El soporte de esta obra es tabla estucada y realizada al esmalte sintético. Su factura, como todas las del periodo 1970/1978, no muestra —pese a estar ejecutada con ellos— rastro de pinceles, pues la intención que me guiaba era la de crear superficies sumamente matizadas inhibidas de impronta personalista.

En una publicación —Nueva Generación 1967/1977— en 1977 del Patronato Nacional de Museos, figura el siguiente texto mío:

"Funcional es la mejor palabra que puedo emplear para definir la factura de las obras realizadas entre 1970/1977. Es patente el funcionalismo de esa técnica, no convencional, en extrema oposición a la gratuidad virtuosista, porque entiendo que es insustituible por otro tipo de factura manual; rigor en la realización es el carácter de la experiencia que la determina. Más sencillamente; adecuación de la técnica al concepto… Lo que se desprende de todo ello es el carácter de idoneidad del concepto y su ejecución en cuanto a ser susceptible de ser reproducido por medios tecnológicos industriales"

A través de las décadas transcurridas, las técnicas de impresión han evolucionado radicalmente. Lo posible hoy en nada se asemeja a lo disponible a principios de los 70. Las tecnologías de las cajas de luz y reproducción están ya lo suficientemente evolucionadas como para resolver aceptablemente la seriación de obras como el "Aleph-man". Piezas que derivadas de la obra original puedan desplegar espectacularmente las cualidades combinatorias de su diseño antropogeométrico.

Ha pasado mucho tiempo, va para cuatro décadas, desde que el "Aleph-man" fue realizado, mas la obra exhibe su intemporal icónica vigencia con un discurso que sobrepasa lo actual para situarse en futuro, futuro que cada vez hará más evidente la constatación de las posibilidades de coherencia plástica y discursiva, de un concepto genuinamente integrador de diversos lenguajes plásticos.

Por otra parte una obra de arte no mantendrá su vigencia en el tiempo por muy avanzada y novísima tecnología que incorpore, si los fundamentos que la medulan no son intemporales, y su discurso imperecedero. Precisamente si su razón de ser está basada en los aspectos tecnológicos con más certeza se podrá predecir su devenir a lo obsoleto. Nada, y menos al ritmo exponencial de evolución de las tecnologías, es más efímero y proclive a la caducidad que estas, cuando son superadas por sus posteriores generaciones o el surgimiento de otras nuevas.

Manuel Egido Campos

DE A. EINSTEIN A S. HAWKING PASANDO POR EL "ALEPH-MAN".
04/2009.

Dado que las lucubraciones en física teórica de altas energías son inseparables de una conceptualización positivista —o no— del Universo, tenemos los ignaros de su lenguaje consustancial, el de las complejas matemáticas de ecuaciones diferenciales, la posibilidad de intuir a través de textos divulgativos, los formulados de tan fascinantes, imaginativos y con frecuencia paradójicos enunciados.

Cuando a principios de 1972 husmeaba por una librería me topé con "EL SIGNIFICADO DE LA RELATIVIDAD" de A. Einstein. Su lectura recondujo mi percepción de estos temas, hasta entonces algo entreverada de algún que otro supuesto metafísico.

Esto así, en 1973 me planteé realizar una obra que con las sugerencias icónicas más amplias que me fuese dado plasmar —debía poder replicarse en módulos, combinables y combinables en secuencia— tuviese el referente de esta temática y en ella la singularidad del suceso humano imbricado en sus dimensiones.

Un inciso: por cierto, que una de las más básicas formulaciones generadas en ese campo teórico, menuda praxis propició; una que tan decisivamente ha concernido a los humanos que explicita y significativamente ha justificado que a una Era, en su momento, se le adjetivara de Nuclear o Atómica.

Pero como voy sospechando que alguien pudiese pensar que pretendo salirme de mi parcelada condición de manipulador plástico, vuelvo veloz a la convencionalidad de mi terreno para hacer una conexión del "Aleph-man" con estas cuestiones.

En 2001 se publicó "THE UNIVERSE IN A NUTSHELL" del brillante físico teórico Stephen Hawking. Aquí lo fue en 2002 Ed. Planeta. Ed. Crítica con la literal traducción de titulo original: "EL UNIVERSO EN UNA CÁSCARA DE NUEZ".

El texto recoge junto a avances teóricos del autor, las de otros científicos de su campo. Es pues un compendio de lucubraciones altamente especulativas, de extraordinaria y cautivadora capacidad de argumentada imaginación que conlleva a menudo el despliegue de la súper poesía de la paradoja.

Obviamente el libro -al igual que otros de equivalente creatividad- cayó mal a bastantes científicos que sobre la marcha lo descalificaron, por entender que era acientífico el grado de imaginación de las lucubraciones expuestas. A lo peor olvidavan que muchas "certezas" establecidas, fueron antes elaboradas y creativas lucubraciones. Sin embargo concedían a esta publicación una notable cualidad: las ilustraciones. En textos de uno de ellos, F.J.Y.: "… En primer lugar Hawking se ha rodeado de un equipo de diseñadores extraordinarios. Las figuras que ilustran "EL UNIVERSO EN UNA CÁSCARA DE NUEZ" son de gran calidad…."

Pues bien, veamos en primer lugar las de la página 198, cuando se está tratando de los modelos de universos membranas con la holografía de correspondencia biunívoca, ¿a qué se asemeja la figura representada?...

La de la página 189 cuando se trata del modelo Randall—Sundrun, con sus membranas curvas"… en forma de sillas de montar…".

Cuando en la página 203 define la cuerda y la cuerda cósmica, (teoría de las supercuerdas)."

Cuando ilustrando diferentes sucesos se recurre a líneas que forman ángulos opuestos unidos por los vértices… etc.

No puedo evitar ver claramente en la iconografía del "Aleph-man" una síntesis de todas ellas a la vez que deja libertad para intuir mayores complejidades por no incidir en la superior calidad comparativa de su plástica.

El "Aleph-man" se realizó en 1973 y las primeras reproducciones en prensa y revistas son de ese mismo año, con motivo de una exposición individual. Se volverá a reproducir, en catálogo y en diversos medios —prensa, revistas y TVE— con motivo de la individual de 1975.

Casi todas las teorías que en el libro son objeto de ilustración se desarrollaron a lo largo de las décadas de los ochenta y noventa.

Por último sólo destacar que la teoría de membranas, p-branas, se ha confirmado esencialmente correcta con posterioridad a la publicación aludida. Teoría pues que tiene ya el rango de científica. Sabemos con certeza —¡Wingestein, Wingestein!...— que estamos en un universo membrana. Por eso me encantó la definición de un cosmógrafo y astrofísico en una reciente entrevista en REDES de TVE 2. "… somos como moscas pegadas a una tira de papel atrapamoscas…"

Manuel Egido Campos

SOBRE "BARROCO COLLISION".

El hilo conductor de la 1ª EXTENDIDA se generó al escoger el lenguaje figurativo que alcanzó en el Barroco su plenitud y que obviamente quedó obsoleto como vehículo plástico capaz de expresar épocas posteriores. Sin embargo quedó, tal vez, como la más alta cumbre de la fabulosa cordillera de conceptos que conforman la Historia del Arte.

Movimiento surgido entre el Renacimiento y el Manierismo, el Barroco fue tachado de extravagante, recargado, dramático, teatral, artificioso…, peyorativizado como término, desde la perspectiva de nuestra época, es la antítesis de los minimalismos.

En esta obra no eludo esas supuestas características, al contrario, irónicamente las recreo desde nuestra época, en una obra que parece decirnos que, como en la vida misma , LO MAS —casi siempre— ES MAS.

Fue por ello elegido el Barroco como elemento de confrontación dialéctica frente a otros lenguajes plásticos y actitudes estéticas, especialmente algunos de los más radicalmente opuestos a ella.

Esta 1ª EXTENDIDA plantea cómo una iconografía decretada obsoleta por su imagen y factura —que representa un torso femenino de convencional y tópica belleza— es enfrentada a una época convulsa, declinante e hipertecnológicamente prepotente. La una hace tiempo que no sirve y la otra plantea, por sus graves condicionamientos, serias dudas sobre su viabilidad a no muy largo plazo.

Esto así, la iconografía es dispuesta para reprocesarla y meterla en cintura. En cualquier caso es cuestión de apretarle las tuercas para modificar su plástica, transmutándola en otra que adopte parámetros de vigente "corrección".

La peripecia de lo que sucede es lo que exhibe BARROCO COLLISION.

María Pérez Mateo

"BARROCO COLLISION".
HUELVA INFORMACIÓN. 05/12/2010.

"El Museo de Huelva, en su Sala Siglo XXl, coordinada por la Diputación de Huelva, cuelga una exposición que no debemos dejar escapar, es de gran interés: Una entreabierta obra ausente BIS. Barroco-Collision, del artista Manuel Egido...... Eugeni d’Ors afirmó que el barroco es “aquello en que el espíritu imita los procedimientos de la naturaleza, lejos de lo clásico,en que el espíritu imita los procedimientos del espíritu”. Y esta consideración de uno de los más conspicuos del pensamiento español del siglo XX, viene justa y precisa para interpretar y justipreciar la obra de Manuel Egido, el artista que podemos contemplar en el Museo, donde el concepto confuso y alucinatorio de lo pop y de lo surrealista de la vida, desde dentro y desde fuera, ánimo, vigor y naturaleza, se hace fuerza, crítica, realidad en el libro abierto de la reflexión.

Egido, un desconocido pero sin duda valor fundamental de los últimos cuarenta años del siglo XX en la plástica sevillana, de esa que lucha por romper los lazos de la soberanía estúpida que no hay más arte que el heredado de nuestros muertos bien muertos, nos trae a Huelva el bendito empeño de una creencia personal y familiar por universalizar una obra extremadamente honesta y rompedora, y de una comisaria, la historiadora de arte Belén Chueca Izquierdo, que no ceja porque una producción artística de tal altura duerma el sueño de los justos a causa de los injustos precios de la vida.

Bis o Barroco Collision es una eclosión de experiencias plásticas e intelectuales medidas con precisión a lo largo de una vida. Sabe lo que expresa en la materia resultante pensando y urdiendo lo que sabe. Y eso no está al alcance de tantos. Nada es casual, todo es una fiesta de la crítica social e intelectual, mentada y precipitada sobre el producto con el fin de incluir al espectador en la escena de su espectáculo vivo por la sencilla razón de que sus provocadoras obras, plenas de ironía y lance, necesitan de la palabra o del gesto del espectador para cumplimentarse. Catarsis.

En su barroca materialización de la obra se funde la pomposa y estrambótica disponibilidad de lo español, barroco entre barrocos, y de lo andaluz, barrocos entre el barroco, es decir, se dan cita conceptos y formas, aptitudes y actitudes, continentes y contenidos que se definen y realizan en inestabilidad, movimiento, derroche…

Manuel Egido funde la palabra (del hombre) y la obra (de la sociedad).Y de tal manera que hace ver al ciego, hablar al mudo y oír al sordo. No falsifica, ni falsea. Tan español su lección que sobra calificarlo. Tan andaluza su dialéctica, su comparación y colación de imágenes y de pensamientos, que basta interpretación, que bastan etiquetas.

'Mi intención es adecuar la técnica al concepto', dice Egido. Lástima que no todo artista sigue su procedimiento. Fundamentalmente al estar más pendiente al concepto, por intelecto y mano, que a la técnica perdida en los vericuetos de las nuevas tecnologías, la arbitrariedad del mercado, la ausencia de ética y el fracaso de la enseñanza académica.

Sin duda, un acierto de la dirección cultural de la Diputación ofrecernos una obra de un autor eternamente barroco, eternamente joven. Eternamente vivo.

Fernando Martín Martín
Profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla

"BARROCO COLLISION" O LA ALUCINACIÓN COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES.

Dificimente podemos encontrar dentro del panorama artistico andaluz actual, una obra de la complejidad y densidad como la realizada desde hace tiempo por Manuel Egido, tal como se evidencia en este ambicioso proyecto-instalación denominado impactantemente como Barroco Collision. Proyecto plural de imágenes y técnicas, que imbrican distintos lenguajes relacionados con la estética del autor, acorde con un hilo argumental museográficamente articulado según el espacio donde se ha ubicado, siguiendo en todo momento las indicaciones de su creador como es habitual en su trabajo y dentro de las calificadas por él, como 'obras extendidas', es decir, instalaciones cuya naturaleza temática y plástica sobrepasa el convencional criterio de una visión individual del cuadro o pieza tridimensional, para desplegarse en un colectivo de piezas en que se apoya el discurso propuesto y le da sentido, como aconteció en la anterior y memorable exposición en la obra rotulade Good bye Butterfly en la Fundación de Aparejadores de Sevilla en el año 2008.

Desde su posicion conceptual, y amplia trayectoria, no podemos referirnos a un estilo concreto en Manuel Egido. Estilísticamente nunca se ha adscrito a una tendencia determinada, normalmente en su obra convergen lenguajes diferentes que nos remiten desde el informalismo matérico de sus inicios al Pop, sin obviar conexiones con el surrealismo. Y en el tratamiento de la figura humana -sobre todo femenina- un verismo hiperrealista. En realidad su gramática es tautológicamente ecléctica muy en consonancia con su personalidad artistica, donde las fronteras de género coexisten o se solapan en una misma obra como se puede apreciar en esta sorprendente instalación, cuya 'puesta en escena' tiene mucho que ver y enlaza tanto con su filosofía como en obras pretéritas, demostrando así coherencia con lo que hace.

Partiendo desde el año 1963, fecha de su primera exposición individual en el Ateneo de Barcelona, en la que se recogía la incidencia de los objetos de consumo propuesto por los medios de masa hasta la fecha, con una permanente y especial atencion puesta por la relacion tecnológica y el hombre y sus consecuencias alienatorias, su producción, fruto de constante investigación, se fundamenta en tres puntos esenciales como son el binomio geométrico matemático de fuerte carácter analítico, la aplicacion gestual o automatica, y la plasmación y reflejo de lo que le afecta como persona ante lo que percibe y siente, constituyendo un impulso que materializa en experiencias que desea compartir induciendo al espectador a la reflexion.

Antes de proseguir, creemos interesante señalar, por lo que tiene de significativo, la renuncia de Manuel Egido desde la década de los ochenta, a exponer en las galerías motivado por el sistema especulativo de las mismas y su relación con el artista, decisión valiente, pero a la vez dramática, por lo que supone de exclusión en los circuitos artísticos y difusión de su trabajo, circunstancias que no han impedido por ello en proseguir en aquello que cree y justifica su trabajo.

Experimentación e indagación, como nuevas posibilidades expresivas utilizando distintos procedimientos de elaboración y materiales, son las características que definen mejor la obra de Manuel Egido, siendo en este sentido Barroco Collision una constatación paradigmática. En ella como es fácil comprobar, el uso de materiales heterogéneos y su manipulación, es un denominador común en la mayor parte de las piezas. Si observamos detenidamente la superficie de sus cuadros, rara vez son un plano liso en los que se dibuja o pinta, antes al contrario, se convierten en espacios donde las imagenes o figuraciones son el resultado de excelentes simbiosis de elementos y materiales como papel, plastico, cartón, polvo de mármol, o incluso componentes más contundentes como madera, metales, o ladrillo... dando lugar a relieves y ricas texturas contrastadas. Buen ejemplo de lo expuesto, es la composición seminal de esta exposición con la figura de un torso femenino que da pie inicial al despliegue conectado de obras que invaden la sala. Trayéndonos al pensamiento las insólitas concatenaciones de los extraños objetos descritos por Raymon Russel en su celebre novela 'Impresiones de África' 1910, tan admirada por los surrealistas.

Barroco Collision o Tecnobarroco Tour alrededor de una obra o relato frustrante de una peripecia frustrada, subtítulo que el autor nos da, de un relato alucinante convertido en metáfora plástica donde se dan cita a obsesiones personales, la causticidad crítica a situaciones de la vida real, y al deseo como impulso vital, traducido en una visualizacion de una realidad polímorfa y excesiva cumpliendo los preceptos barrocos de Io recargado y extravagante, en confrontación dialéctica frente a otro.

Llenguajes y actitudes estéticas con un relevante protagonismo tecnologico Desde el periodo de las vanguardias históricas. arte y ciencia han sido maneras de dar respuesta a las grandes preguntas que preocupan al ser humano, Nunca como hoy la técnica como exponente de progreso, ofrece una dual y contradictoria imagen según su uso e instrumentalización, algo perfectamente consciente en el pensamiento de Manuel Egido.

Siguiendo la propia narración del artista, Barroco Collision surge, podemos decir de una suerte de visión alucinatoria, de una especulación mental a partir de la interrupción en el estudio del artista, mientras trabajaba un día cualquiera de los años ochenta, de una ráfaga de viento que se introduce a través de la ventana portando la imagen de un torso femenino cuyo bello rostro se encuentra en un estado de éxtasis, siendo acompañada por pequeñas salamandras o barrocosaurios, símbolos de sexualidad que la cortejan y acosan. Ante la posibilidad de su desaparición, la imagen es sujetada por tuercas y una gran llave inglesa que contribuye a fijarla, es decir, a someterla, idea esta de sumisión de la mujer abordada ya por Manuel Egido en varias obras como Figura Atada 1972; y en cuanto a su imagen de éxtasis orgasmico su referencia la podemos encontrar en Andrógino y genitalidad con gorgajo geometricófago 1974. Al estar incompleta la mujer, pues solo es un torso, el artista sale a la calle con la pretensión de hallar las partes anatómicas que le faltan con el deseo de completarla. En semejante circunstancia, y en su periplo por la ciudad va encontrando al azar y en distintos lugares, fragmentos corporales: cuerpo cercenado de cintura para abajo con las piemas alzadas hacia arriba Ventrepiernas, brazos, manos, etc.

Partes anatómicas que a la manera de 'objet-trouvé', nunca mejor dicho aparecen con adherencias heteróclitas, objetos que van desde tenedores, llaves, tuercas, zapatos, ropa íntima, sin olvidar el cortejo de los pequeños barrocosaurios ya aludidos. Como hallazgo último y a modo de epílogo, un esqueleto sedente.

Partiendo de esta extraordinaria narración, Manuel Egido realiza y construye su propuesta, ocupando espacios que son invadidos por tan peculiares personajes o 'entes', como él los llama, relacionados con los cuadros del entorno. Bajo la apariencia de maniquíes manipulados, y composiciones con títulos como Ella es autosuficiente y genitalmente inoxidable, iconografía esta cercana a obras como Spiderwoman echandon leches 1995 o Paisaje ladrienmarcado 1980, original composición enmarcada con auténticos ladrillos representando edificios en construccion, con el fondo de la sevillana iglesia del Cachorro, obra que conecta en cierto modo con el Paisaje Hipermarcado 1978, perteneciente a la serie de ventanas hipermarcadas donde moldura y representación forman un todo. El resultado es un impresionante espectaculo, obra total, combinación de varias artes y la presencia de artefactos utópicos y perversos que parecen transmitir una premonición apocalíptica.

Cual demiurgo, Manuel Egido, parece seguir la estela marcada en su intención transgresora y nihilista, de algunas prácticas artísticas o acciones de herencia dadá o surrealista, pienso teniendo en cuenta algunas de las obras presentes, por ejemplo en Raoul Haussman, y su Cabeza mecánica 1919, subtitulada clarividentemente como El espíritu de nuestro tiempo, formada por una cabeza de madera como las utilizadas por los peluqueros para exhibir pelucas, a la que se han añadido toda una serie de objetos aleatoriamente escogidos, una regla, un metro, una ficha con números, etc. Expresión de un mundo absurdo e inhumano. Artefactos como el Atrapador helicoidal de gestos incorrectos, título del balancín compuesto por un brazo y mano con las uñas pintadas que se mueve con la pretensión de tomar un objeto prohibido: un escarabajo situado en la parte superior de un cilindro de metacrilato, imagen que recuerda la sádica Mano cogida por un dado de Giacometti 1932, por no aludir a la ya mencionada Vientrepiernas cuya provocadora postura impele asociaciones inconfesables de sesgo erotico y crueldad, a semejanza a las polivalentes poupees de Hans Bellmer.

Esta barroca puesta en escena, fiel a su poliédrica esencia de desmesura y abigarramiento formal, no está exenta sin embargo de humor y sobre todo sarcástíca ironía. A semejanza de un drama teatral, el desenlace parece remitir a la conciencia de lo efímero de las cosas, lo frágil de la existencia, para lo cual nada mejor que concluir con la imagen espectral de la muerte en su más emblemática y universal figura, el esqueleto, claro símbolo en la iconografía barroca sobre lo perecedero de la vida humana y su ineludible destino. Alegoría que en el caso que nos ocupa, se reviste de personaje burlesco y estrafalario, de mofa en su cínica causticidad, expresada gestualmente con el corte de mangas, catrina sedente sobre plataforma metalica y 'corazon galáctico', rodeada de alta tecnologia de filiación robotica, paneles de circuitos impresos, tensores, tornillos, y los al parecer siempre inseparables barrocosaurios. Piezas todas cuidadosamente diseñadas y elaboradas por el artista de modo artesano, donde el conocimiento y la destreza destacan por su admirable precisión, como es nota común en todo lo que hace.

Con Barroco Collision, Manuel Egido, demuestra una vez más su incuestionable creatividad, expresada siempre desde la singularidad de un lenguaje basado en la dialéctica, en la confrontación de géneros e imágenes, entre la vinculación tecnológica y las artes, como medida eficaz para transmitir y visualizar el lúcido cuestionamiento a la sociedad a la que pertenece y desea refleiar con sus mejores armas, es decir, su talento.

Mª Belén Chueca Izquierdo
Historiadora de Arte

"BARROCO COLLISION"

Han pasado siete años desde que descubrí la obra de Manuel Egido y siempre entendí que era necesario realizar una exposición retrospectiva que mostrase en perspectiva un trabajo que desde el principio consideré singular y muy a tener en cuenta desde el punto de vista teórico y plastico. Aposté por el estudio de este artista y encontré en él aspectos que aportan luz y originalidad al arte de nuestros tiempos ya que tanto en las reflexiones de este creador como en su hacer existe una perspectiva original, un punto de vista genial de lo que quiere expresar.

Lejos de todos estos cumplidos, que de nada sirven si no se ven reflejados en la obra, la tarea que me proponía era ardua ya que su retirada en los ochenta, por una serie de circunstancias que explican su ausencia en el mercado, no nos facilitaba que su producción se pudiera mostrar en los circuitos habituales del arte contemporáneo.

El estudio de su trayectoria plástica y teórica en mi Tesis Doctoral, los textos sobre este autor en catálogos y prensa, un amplio artículo publicado en la revista de investigación del Departamento de Arte de la Universidad de Sevilla así como los esfuerzos por difundir la obra de su esposa Trinidad, fueron el inicio de este propósito pero no bastaron para rescatar lo que verdaderamente protagoniza los conceptos de este autor: La Obra. Para ello, obviamente, son necesarias las exposiciones, el respaldo de entidades que financian los proyectos expositivos y que otras miradas, además de la mía, se interesen por el estudio y la difusión de este creador excepcional.

La primera iniciativa en la que se mostró de nuevo la obra Egido fue mi segundo comisariado en el año 2003 de la exposición colectiva de Sevilla en Abierto titulada La actualidad de lo Bello. En las magníficas salas del Convento de Santa Inés se mostraron cuatro cuadros de Egido de distintas épocas que dejaban entrever una obra con una calidad extraordinaria, trabajos que servían de ventanas que invitaban al espectador a asomarse para descubrir los secretos del universo egidiano. La prensa detectó la necesidad de rescatar a este artista olvidado que seguía trabajando prolíficamente en silencio y que de no ser por el empeño de su esposa hubiera permanecido oculto a los ojos del espectador. ¿Cómo no catalogar en Andalucía una obra que en la decada de los 70-80 era protagonista en la prensa cultural de Madrid y Barcelona entre otras capitales y estaba avalada por los críticos de arte mas prestigiosos del momento? ¿Cómo este artista presente en importantes colecciones particulares y en numerosos museos españoles, con un bagaje sustancioso de exposiciones exitosas estaba abocado al olvido?

El siguiente paso lógico era organizar una exposición individual y explicar a las distintas instituciones difusoras del arte la ausencia en los círculos expositivos de este pintor andaluz desde los ochenta hasta el 2003.

El periodo que denominamos “Ausente” en la trayectoria plástica de Egido es el que comprende toda las obras realizadas desde principios de los ochenta hasta el 2003. En este eje temporal realiza una considerable cantidad de trabajo, experiencias plásticas que evolucionan hacia lo que el mismo autor denomina Obras extendidas.

Siguiendo con el relato de este proposito necesario de poner en escena la Obra de Egido, el testigo lo tomó esta vez La Fundación Aparejadores en el 2008 que con buena acogida y mejor trato, decidieron aceptar el proyecto de realizar una exposición individual a este autor adecuando la muestra a la sala de exposiciones de la que disponían para comenzar así la aventura de mostrar la ingente obra inédita. En aquella ocasion se incluía ya una 'degustación' —digo esto porque no pudo mostrarse esta pieza en toda su amplitud- de uno de sus magníficos trabajos extendidos Good bye butterfly.

De esta manera nacio Una entreabierta obra ausente, título genérico con el que Egido bautizó a esta y a futuras exposiciones individuales que mostrasen su obra inédita del Periodo Ausente. Ni el título ni el formato de los catálogos de estas muestras se modificarían hasta la realización una exposicion retrospectiva que refleje el proyecto expositivo de toda su trayectoria.

La Diputación de Huelva ofrece en este sentido su aportación a este proyecto con la concesión de la sala de exposiciones Siglo XXI en el Museo de esta ciudad y se suma a la tarea necesaria de colocar en el lugar que se merece a este creador andaluz y universal.

La iniciativa del Museo de Huelva al patrocinar Una entreablierta abra Ausente Bis, Barroco collision -título de esta segunda exposición individual del periodo ausente de Egido- contribuye enormemente a rescatar y a dar a conocer al público parte de la produccion de los ochenta y la primera Extendida titula Barroco Collision, una obra realizada entre 1988 y 1990, que no ha visto la luz hasta hoy.

En las piezas que se exponen en esta sala encontramos las experiencias plásticas que preceden a la realización de las Extendidas. En ellas se refleja el concepto egidiano de la confrontación de lenguajes plásticos que funcionan para transmitir, entre otros, el mensaje de la no limitación del arte bajo ningún 'ismo' ni doctrina que acote la expresión plastica. Egido trata diferentes temas que maneja con delicadeza e ironía, con maestría de oficio y construcción matérica de elementos diversos en una danza de realismo y tecnología: oleo, pigmentos, madera, metal y objetos diversos comparten discurso y sirven al concepto. Un universo que invita al espectador a interaccionar con la obra desde el lado más humano, extrayendo la curiosidad del que mira.

No es gratuita esta mezcla en simbiosis de elementos y lenguajes si se conoce a Manuel Egido; su personalidad e inquietudes, sus aficiones, su pasion desde niño por la fisica, la tecnología bien usada, la aerodinámica. Siempre me llamaron la atención al estudiar las críticas de sus exposiciones en la prensa de los años 60 y 70 los articulos contiguos sobre la carrera espacial, los nuevos aviones que se diseñaban, los materiales que revolucionaban a los ya existentes, la mecanica, la ingeniería que de alguna manera definen aquellos años y son testigos de su tiempo. Todo ello esta presente en su obra de una manera u otra, con el compromiso de ofrecernos la reflexion personal sobre la evolución del mundo circundante, con la valentía de ejercer su creación sin lo mediático de las modas, poniendo su dominio de las distintas tecnicas al servicio de un discurso propio que considero excepcional para el arte actual.

En lo que respecta a esta 1ª Extendida, Barroco Callision, materializada en un montaje histrionico, valleinclanesco fruto de un relato surrealista cargado de ironía compuesto por el mismo Egido, las sugerencias son múltiples; tantas como perspectivas de contemplación. La conexión de arte y literatura, la integracion de las artes, la mezcla de técnicas y materiales moviéndose en el viento del barroco delatan un universo de ideas delirantes en las que no falta el sentido del humor y el sarcasmo. La imagen impactante del Baby bone nos conecta con los ecos de Valdés Leal en los Vanitas vanitatis, un tema muy presente en el contexto andaluz que alude a lo efímero de la existencia humana, al seguro desenlace de la vida.

El mensaje I'll see you baby bone es claro pero otra lectura posible nos situaría en el presente y en como realizamos la vivencia del mismo. ¿Es la correcta?, ¿hacemos buen uso de la tecnología?, ¿nos hace esta 'avanzar'?... Considero que no existen para el hombre otras fronteras que aquellas que le confrontan con uno mismo, que le colocan al borde de su descubrimiento interior, de su verdad única e intransferible, que le enfrentan a sus temores. A mi entender, descifrar ese camino del presente es un posicionamiento valiente, arriesgado y fructífero ya que, elijamos lo que elijamos, el final es igual para todos. Egido se posiciona reflejando sus inquietudes y elige expresar a través del compromiso con la obra su universo particular en relación al mundo circundante.